El rigor como principio editorial
Por qué Kanettalux no es un catálogo de hoteles ni un directorio de promociones
Empezamos con una pregunta sencilla: ¿por qué es tan difícil encontrar análisis hoteleros honestos?
La respuesta era obvia: la mayor parte de la información disponible sobre hoteles de lujo está generada o influenciada por los propios intereses comerciales de los establecimientos o las plataformas de reserva.
Kanettalux nació en 2018 con el propósito de ofrecer algo diferente: análisis basados en estancias reales, sin acuerdos comerciales con los hoteles evaluados, y con la disposición de señalar tanto lo que funciona como lo que no está a la altura de lo que se promete.
A lo largo de estos años hemos evaluado más de doscientos establecimientos en España, desde los grandes resorts de la Costa del Sol hasta los pequeños hoteles boutique de las ciudades del interior. El criterio ha sido siempre el mismo: ¿ofrece este lugar una experiencia que justifica su precio y su categoría?
Contactar con el equipoCuatro principios que no negociamos
Ningún hotel remunerado aparece en nuestros análisis. No aceptamos estancias gratuitas a cambio de cobertura y no tenemos acuerdos de afiliación con plataformas de reserva.
Todos los hoteles que analizamos han sido visitados personalmente. No escribimos sobre establecimientos que no hemos podido evaluar de primera mano.
Nuestro proceso de evaluación utiliza los mismos indicadores para todos los establecimientos: servicio, instalaciones, gastronomía, relación precio-experiencia y coherencia de la propuesta.
Los hoteles cambian con el tiempo, y nuestros análisis también. Revisamos periódicamente los establecimientos que hemos evaluado para reflejar cambios en la dirección, el personal o las instalaciones.
Cómo evaluamos un hotel de lujo
El check-in no es solo un trámite administrativo. Evaluamos el tiempo de espera, el trato personal, la información proporcionada y si el personal demuestra conocer el establecimiento y el entorno.
Revisamos los materiales, la funcionalidad del mobiliario, la calidad de la ropa de cama, la presión y temperatura del agua, la insonorización y el estado real de conservación de los espacios.
La prueba definitiva de un hotel no es cómo funciona cuando todo va bien, sino cómo responde ante un problema. Evaluamos especialmente cómo gestiona el personal las incidencias.